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ensayo experto
Planificación: innovación en la planificación oceánica sostenible para incentivar un cambio hacia el turismo costero y marino sostenible

¿Cómo han sido los instrumentos de planificación y los mecanismos de gobernanza un catalizador del cambio en el sector turístico costero y marino? ¿Cuáles son ejemplos de innovación que podrían replicarse o escalarse?

Patricio Azcárate Díaz de Losada
Patricio Azcárate Díaz de Losada
Secretario General, Instituto de Turismo Responsable

El Instituto de Turismo Responsable (RTI) fue creado en 1995 tras la primera Carta Mundial de Turismo Sostenible con la misión de trasladar los objetivos establecidos en las cumbres y cartas de la ONU a todos los actores implicados en esta industria: administraciones públicas, empresas privadas, ciudadanos y turistas

Tras más de 25 años de experiencia en este sector, hoy podemos afirmar que la sociedad demanda cada vez más soluciones y espacios sostenibles. Y a medida que la pandemia obliga a los empresarios turísticos a reorientar sus modelos de negocio para su supervivencia pospandemia, se hace evidente la necesidad de esta nueva orientación hacia modelos de producción y consumo más responsables.

Podemos ver esta tendencia en el creciente número de campañas e iniciativas sostenibles dirigidas a los espacios marítimos, las llamadas estrategias azules. Y aunque la coordinación entre instituciones y empresarios es bastante compleja, salvar el océano se ha convertido en un objetivo común.

La experiencia ha demostrado que sustentabilidad es más que una simple palabra para ser incluida en eslóganes. De hecho, los ciudadanos y turistas de todo el mundo demandan cada vez más destinos y empresas comprometidas con el respeto del entorno natural, fruto de la información, la sensibilización social y la concienciación sobre el cambio climático y las consecuencias reales de la contaminación y los modelos insostenibles de las sociedades actuales.

Se espera que estas exigencias de sostenibilidad en los destinos turísticos favorezcan progresivamente la evolución hacia una industria más sostenible, dado que las empresas turísticas estarán obligadas a cubrir las necesidades derivadas de este compromiso. Además, la naturaleza global del sector turístico hará que esta tendencia se extienda más rápidamente a todas partes del mundo.

Biosphere, el sistema de turismo responsable de RTI que promueve la sostenibilidad en destinos y empresas, trabaja para estos fines, basándose en las directrices de las Naciones Unidas, animando a los miembros de nuestra comunidad a contribuir al cumplimiento de sus objetivos y metas, mientras nosotros les ayudamos. promover y comunicar sus esfuerzos y logros.

Planes de información y comunicación

Uno de los principales problemas en determinados destinos turísticos costeros es la sobreexplotación. Llega el verano y los entornos duplican o triplican su población. Durante la pandemia, el impacto del turismo masivo en los destinos locales fue más evidente que nunca. Por ejemplo, en un mes los canales de Venecia recuperaron su fauna y color cristalino. Como era de esperar, las actividades turísticas se reanudaron tan pronto como se relajó la cuarentena mundial y los niveles de contaminación aumentaron nuevamente. En España el turismo creció un 64 por ciento en 2021 respecto al año anterior de confinamiento, ya que el país recibió hasta 31 millones de turistas internacionales[1]. Estas cifras sin duda favorecieron las economías de las zonas afectadas, pero la contaminación resultante fue aterradora.

Sin embargo, la conciencia social sobre la importancia de proteger las áreas naturales está creciendo junto con la demanda de productos y servicios sostenibles. Esto está obligando a los agentes turísticos a incluir esta perspectiva en su oferta, que promueve la preservación de los destinos y, en el caso de los destinos marítimos, de sus recursos costeros.

El turismo en los espacios marítimos tiene múltiples impactos, positivos y negativos, derivados de la amplia gama de actividades que se desarrollan en torno al mar. El avistamiento de cetáceos, las fiestas en barco, el submarinismo o incluso el baño pueden suponer un deterioro del ecosistema a largo plazo, aunque puede traer grandes beneficios a nivel económico o sociocultural. Esto hace que sea fundamental analizar las implicaciones positivas y negativas para los diferentes actores involucrados.

El objetivo principal debe ser siempre la prevención y, si no es posible, la compensación y minimización de los impactos negativos. En este sentido, la acción que ha demostrado ser más eficaz es la información, ya que es muy probable que los turistas desconozcan las particularidades del entorno y, en consecuencia, sus necesidades de cuidado y conservación.

Recomendamos a las instituciones de la zona que elaboren planes integrales de comunicación y, en su caso, planes específicos para cada problema detectado. El objetivo es sensibilizar a los turistas sobre las circunstancias específicas del territorio y sus recursos, y proporcionarles las herramientas necesarias para su conservación.

Para garantizar el éxito de un plan de comunicación en entornos turísticos, consideremos dos elementos principales, que parecen obvios pero que no siempre se tienen en cuenta. Primero, El primero es el uso de diferentes idiomas, seleccionados en función del perfil del turista. La segunda es la información a través de los canales adecuados, que suelen ser los más cercanos al entorno a proteger.

Planes de turismo sostenible

Un buen ejemplo de compromiso con la sostenibilidad es Gijón, un destino que cuenta con un completo plan de turismo sostenible y ya es un destino certificado por la biosfera, gracias a sus buenas prácticas y esfuerzos para contribuir al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU .

Este plan aborda, entre otras cuestiones, la adopción por parte de las empresas de alojamiento de medidas de gestión eficientes, con compromiso con el desarrollo social, así como la gestión familiar y el trato personalizado. Asimismo, las empresas de restauración deberán incluir en sus modelos el consumo de alimentos ecológicos y de proximidad y, en su conjunto, todo el sector turístico deberá promover actividades culturales relacionadas con la concienciación sobre el cuidado del medio marino y terrestre del destino, entre otras iniciativas. En el ámbito estrictamente marítimo, el plan incluye el control de los flujos de visitantes, la reparación de las fachadas costeras, así como otras iniciativas de sensibilización sobre los ecosistemas marinos, que están consiguiendo paliar el impacto que sufren estos espacios, principalmente durante el pico turístico. temporada, que coincide con el período estival.

Otro gran reto de la sostenibilidad es la reducción de la contaminación por plásticos, que afecta especialmente a los mares y océanos. Desde una perspectiva individual, se pueden tomar ciertas acciones, como la reutilización o el reciclaje. Sin embargo, la escala del problema requiere planes que involucren a sociedades, instituciones y empresas de todo el mundo.

Para comprender la escala real de la contaminación plástica de los océanos, puede ser suficiente investigar las cifras: el 95 por ciento de los desechos marítimos son plásticos y, en total, se estima que contienen alrededor de 200 mil millones de toneladas en el mar. Ante estas cifras, es lamentable que las predicciones sean tan desfavorables: en 2050 los océanos podrían tener más plásticos que peces (en peso)[2].

Uno de los ambientes marinos que más sufre esta situación es el Mar Mediterráneo, ya que al estar rodeado casi en su totalidad por continente, favorece la acumulación de plástico que se descompone en partes cada vez más pequeñas, afectando a todo el ecosistema. Además, la contaminación del Mediterráneo no solo se produce por lo que se genera en sus inmediaciones, sino que también se transportan plásticos y otros residuos a través de los ríos. Además, cada año, los cerca de 200 millones de turistas que visitan el Mediterráneo provocan un aumento del 40 por ciento en la basura marina durante el verano.[3].

Y así como el turismo tiene un impacto en ciertos ambientes marinos, también está sufriendo los estragos de dicha contaminación. La basura que se acumula en las playas y otras zonas costeras está desincentivando la llegada de visitantes, lo que repercute directamente en la economía de la zona. Además, las administraciones están gastando enormes cantidades de dinero tratando de mantener estas áreas libres de basura. Una acción vacía sin una implicación real y efectiva de todos los agentes de la zona.

Un ejemplo de buenas prácticas lo encontramos en Guía de Isora, en Tenerife, donde se está llevando a cabo un exitoso plan de acción sostenible como consecuencia de su certificación como destino biosfera. Entre otras iniciativas, este destino ha instalado paneles informativos de realidad aumentada para informar a los visitantes sobre las necesidades de conservación de los espacios y ecosistemas marinos del municipio, sensibilizando a locales y turistas sobre la fauna y flora marina de su costa y cómo el ser humano debe realizar sus actividades. para no dañar estos ecosistemas.

A pesar de la conciencia internacional sobre la necesidad de reducir la contaminación marítima, existen importantes deficiencias en la coordinación entre los actores involucrados, un problema fundamental dada la naturaleza global de la contaminación. El camino que se está siguiendo actualmente es el correcto, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Incluso con la gobernanza, la planificación y la información adecuadas, los resultados no serán inmediatos. La sostenibilidad se da por etapas, dependiendo la velocidad del cambio del nivel de implicación de los agentes turísticos de la zona, que son los encargados de crear e informar las diferentes estrategias, así como de la implicación de los visitantes, que son los encargados de contribuir a mantener la ecosistema marino en óptimas condiciones. Para los espacios naturales involucrados, todos los actores deben tener presente el objetivo de mantener la recuperación que se hizo visible durante la pandemia.

Encontrar el equilibrio entre turismo y sostenibilidad es tan difícil como necesario. Y se ha creado un marco excepcional para reinventar el sector tras la pandemia. En definitiva, el periodo de recuperación del turismo debe verse como una oportunidad para que todos los stakeholders —destinos, empresas, empleados, clientes, ciudadanos y turistas— se planteen de forma conjunta qué tipo de turismo queremos reconstruir, qué recursos queremos seguir disfrutando en el futuro, y cómo debemos actuar ahora, cada uno en su rol individual, para asegurar la supervivencia del turismo, más sostenible, inclusivo y resiliente.

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[1] Radiotelevisión Española (RTVE), “El turismo internacional se disparó un 64% en 2021, pero no recupera cifras previas a la pandemia”, 2 de febrero de 2022, https://www.rtve.es/noticias/20220202/turismo-internacional-disparo -64-2021/2278380.shtml.

[2] E. Alessi et al., “Out of the Plastic Trap: Saving the Mediterranean from Plastic Pollution”, WWF, 2018, https://awsassets.panda.org/downloads/a4_plastics_med_web_08june_new.pdf.

[3] Alessi et al., "Fuera de la trampa de plástico".

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